Inspección dirigida
Los equipos técnicos reciben una lista priorizada de ejemplares que se han movido fuera de su patrón habitual.
Medición continua para detectar anomalías, priorizar inspecciones y actuar antes de que el riesgo del arbolado se convierta en incidente.
En parques, territorios, campus, resorts, carreteras y espacios patrimoniales, la seguridad del arbolado depende de condiciones cambiantes: viento local, humedad del suelo, inclinación, movimiento, historial de cada ejemplar y exposición a personas o bienes.
Un umbral meteorológico general puede ayudar a decidir, pero no siempre explica qué árbol necesita atención. El sistema añade una capa de medición continua para pasar de la reacción a la gestión preventiva.
El sistema compara cada árbol consigo mismo. Primero aprende su patrón normal de movimiento y respuesta; después marca desviaciones que pueden justificar una revisión dirigida.
Los equipos técnicos reciben una lista priorizada de ejemplares que se han movido fuera de su patrón habitual.
Ayuda a decidir si conviene inspeccionar, balizar, podar, apuntalar, monitorizar o retirar.
Cada alerta puede quedar asociada a una actuación, una comprobación y un cierre documental.
Permite afinar decisiones tras viento, lluvia o episodios extremos con información del propio ámbito.
El sistema no sustituye la inspección de un arborista cualificado ni elimina el riesgo. Ayuda a detectar anomalías, priorizar revisiones y documentar la respuesta operativa con más información.
Analizar un piloto